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«La mediación de un maestro, Antonio Tula», es el título de este post que publicamos tras realizar dos talleres de mediación junto a él.

Los pasados 5 y 6 de mayo participamos en los talleres de mediación organizados por la Asociación Madrileña de Mediadores y por el Consejo General de Procuradores. La temática de los talleres impartidos versó sobre conversaciones difíciles, comediaciones y mediaciones multiparte. Ambos talleres fueron impartidos por Antonio Tula, mediador con más de 25 años de experiencia y más de 5.000 casos mediados en Argentina. Un maestro de la mediación. Incluso hablaría del “arte de la mediación de Antonio Tula” por la maestría que tiene dirigiendo el proceso, interviniendo de forma precisa y oportuna, retirándose cuando la conversación entre las partes fluye…

Al finalizar los talleres nos pidió que dijéramos en una palabra lo que nos habíamos «llevado» del evento. Escuchamos palabras del tipo “escucha activa”, “desestabilizar”, “riesgo”, “des-neutralidad”… Sacado del contexto seguramente algunas palabras te sorprendan, por eso, desde mediandoconflictos.es  queremos compartir nuestra experiencia de la mano de Antonio Tula.
Desde luego, Antonio Tula es una fuente inagotable de recursos, que utiliza con gran maestría y habilidad.
  • Lo primero que hay que entender es que las personas que llegan a un proceso de mediación son personas en crisis, es decir, son personas que no son capaces de comunicarse entre ellas y que no tienen ningún tipo de entendimiento. Está claro que tiene que haber crisis porque de lo contrario no necesitarían acudir a un proceso de mediación. En el proceso de mediación tenemos que ayudar a estas personas en crisis a construir un nuevo proceso de comunicación.Y para eso es necesario estar muy atentos tanto a la comunicación digital, es decir, lo que se dice, como a la comunicación analógica, es decir, lo que no se dice, pero se refleja en su comunicación no verbal, en el tono de voz que utilizan, en los gestos, en el contexto… Por tanto, «hace falta una escucha activa, pero sin juzgar», palabras de Antonio Tula.
  • Hay que dejar los libros cuando estás en una mediación. Por supuesto, hay que saberse la teoría de cómo es un proceso de mediación y los principios que rigen el mismo, pero cuando estás ante las partes mediadas, hay que arriesgar en ocasiones. De ahí que algunos compañeros del curso se quedarán con la idea del «riesgo».
  • Es necesario saber entrar y salir de la conversación durante la mediación. Hay momentos en los que el mediador debe estar retirado, con escucha activa siempre, intentando ver los intereses de cada parte escondidos en sus posturas, «escuchando» lo que se dice… Y hay que saber entrar cuando es preciso, hacer preguntas abiertas para obtener más información, para aclarar puntos, para hacer pensar… Antonio nos ha demostrado su maestría, entrando y saliendo de la conversación durante la mediación.
  • Además es importante trabajar la conversación sobre lo que pasó en relación con lo que queremos que pase, siempre desde el punto de vista de las partes. Es decir, las partes vienen con su interpretación de los hechos y explican lo que pasó. A lo largo del proceso es necesario dejar a las partes hablar y escuchar activamente para ver los posibles intereses comunes y llevar la conversación hacia lo que las partes quieren que pase. Pudimos constatar las diferentes técnicas de las que Antonio Tula se sirvió con una habilidad, tranquilidad… ¡Impecable!
  • Para lograr pasar de lo que pasó a lo que les gustaría que pasase hay que desestabilizar la narrativa de las partes, es decir, desestabilizar los relatos armados por las partes y hacerles pensar sobre lo que están diciendo y sobre sus posturas. «Así es como el mediador, que es el director del proceso, se convierte en una parte activa del proceso y no en un mero espectador», fueron las palabras de Antonio Tula.
  • En relación a la conversación de las partes, Antonio Tula nos identificó las 3 conversaciones que están presentes en toda mediación y que es importante saber identificar y trabajar en el proceso:
  1. La conversación sobre ¿Qué pasó y quién es el culpable?,
  2. La conversación sobre las emociones presentes (muy importantes porque son capaces de nublar la razón) y, por último,
  3. La conversación sobre la identidad de las partes, es decir, el vínculo que les une y afecta sobre lo que ha pasado.
  • Se debe estar atentos a cómo se hablan las personas entre sí para ver el tipo de relación que les une y también lo que cada parte reclama, que es el contenido del proceso que se está mediando. Algunos hablamos incluso de la «intuición» que demostró.
  • Otro punto muy importante del que Antonio Tula hace referencia es lo que denomina “Des-Neutralidad” que lo interpreta como la necesidad de sacar a las partes de su zona de confort. Muy unido también con el punto de «desestabilizar la narrativa de las partes». Vimos en primera persona el uso de  algunas técnicas de mediación:
  1. En ocasiones utiliza una técnica sistémica .
  2. Otras veces, utiliza la técnica del equipo reflexivo cuando está en una comediación. En este caso, se utiliza un caso mediado con coincidencias y el mediador llega a contar la solución a la que se llegó, como si de una metáfora se tratase. Los mediados están escuchando la conversación entre los mediadores y pueden ir sacando sus propias conclusiones.  Realmente los mediadores cuentan lo que han dicho las partes, pero que probablemente no han escuchado, a través de una nueva narrativa. Para las partes es más fácil ver el contexto en problemas ajenos, que en propios. De esta manera, pueden llegar a entender la postura de su contrario y construir una solución que satisfaga a ambos. Al proponer soluciones metafóricamente, el mediador debe advertir que está infringiendo uno de los principios de la mediación, por si las partes tienen inconveniente.
  3. Técnica de la pecera: muy útil en las mediaciones multiparte. En estos casos donde tienes demasiadas personas en el conflicto, es necesario identificar intereses comunes y hacer grupos más reducidos, de forma que la mediación se realice con representantes de cada grupo, mientras los demás, se sitúan alrededor y observan lo que va sucediendo en la mediación, a la vez que van trabajando en equipo según se les vayan ocurriendo cosas que puedan ser útiles para que su representante exponga en la mediación que se realiza en lo que Antonio Tula llama «mesa pequeña».
  4. Técnica del sueño: a través de esta técnica pides a la parte mediada que se imagine su sueño ideal en relación al tema que estás tratando. Tienes que hablar despacio y crear el ambiente, e ir conduciendo a la parte en la búsqueda de ese sueño ideal. Comprobamos como con mucho arte, a través de sus preguntas, siempre abiertas (del tipo: ¿Cómo sería la situación ideal?, ¿Cómo sería esa relación?…), logró un gran avance en el proceso.
  5. La escala: otra técnica en la que pides a la parte mediada que puntúe del 1-10, donde 1 es insatisfacción y 10 satisfacción. Le preguntas qué puntuación daría a la situación en la que estaban antes quizá de un detonante, la puntuación en la que se encuentran ahora, la puntuación que le daría a la situación a la que le gustaría llegar… Y una vez que tienes las «notas» le preguntas qué tendría que hacer para llegar ahí, qué tendría que conceder… De esta técnica, lo que más me sorprendió fue la subjetividad de las personas porque sobre el caso que estuvimos trabajando, la parte mediada puso una nota bastante satisfecha a lo que personalmente, por cómo había contado lo ocurrido y sobre cómo entendía que se sentía, mi interpretación de la situación era más grave. Antonio, nos mostró su  escucha activa y cómo conducir la situación.
  6. La técnica del texto único (de Roger Fisher), muy útil en casos de violencia de género, por ejemplo. En esta técnica, realmente no es una mediación al uso, ya que las partes no se ven y el mediador, después de hablar con una de las partes, le presenta a la otra parte un texto en el que disfraza lo que la otra parte quiere para conocer su opinión al respecto. A continuación vuelve a preparar otro texto con lo que extrae de la reunión con la otra parte… Y así, hasta que consigue llegar a un acuerdo. En estos casos, hablamos de un proceso facilitador, no de un proceso de mediación.
  • Mención especial a esta última técnica, ya que hay que distinguir «mediación» de «facilitación» y en ocasiones es necesario salirse del proceso de mediación y realizar una «facilitación», siempre poniéndolo en conocimiento de las partes.
  • Como consecuencia del riesgo que el mediador debe emprender en todo proceso de mediación y que comentábamos más arriba, podría ocurrir que un mediado, es decir, una de las partes, se levante y se vaya. Y de ahí otra lección:  no tener miedo si esto ocurre. Con una habilidad asombrosa supo ofrecer una alternativa/salida para facilitar su regreso. Por ejemplo: «has manifestado varias veces que este proceso se está alargando para ti y te veo apurado. ¿Te gustaría que concertemos otra reunión en la que podamos conversar sobre este punto de tu interés?…». Lo hizo de forma directa, tajante y seria, a pesar de que la parte manifestaba estar descontenta.
  • Por otro lado nos mostró como interrumpir, sin violencia, una discusión escalada, a través de acciones del tipo: ponerse de pie delante de una de las partes, acariciar o tocar suavemente…
  • Importante el tono del mediador y la forma de hablar, siempre pausadamente.
  • Para terminar, como curiosidad comentar la técnica que utiliza Antonio Tula para llamar la atención de los asistentes al taller cuando la sala se desordenaba: utilizar los aplausos, diseñando un ritmo que los asistentes deben repetir a la perfección. Fue algo diferente y divertido.

En definitiva,  Antonio Tula nos dejó un regalo, en forma de fuente inagotable de recursos, adquiridos a través de sus años de experiencia y los casos mediados en esta trayectoria. Aunque también nos recordó que en Argentina llevan muchos años mediando y que además tienen un sistema en el que la asistencia a la sesión informativa previa al juicio es obligatoria  y esto, a su juicio facilita la difusión y utilización de la mediación.

Ha sido un verdadero placer participar en el Taller de Antonio Tula y aprender de uno de los grandes. ¡Gracias, Antonio!

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